Nuestro Proyecto Educativo parte de un recorrido que como grupo hemos venido haciendo desde hace años, basado en la reflexión y análisis, plasmando tanto las experiencias individuales como los proyectos comunes que hemos ido construyendo.
Fruto de esta evolución colectiva se definen nuestras señas de identidad que garantizan unidad y coherencia.

SEÑAS DE IDENTIDAD

TIPO DE PROYECTO: ACTIVA, PARTICIPATIVA E INCLUSIVA. La Comunidad Educativa al completo forma parte de todas las decisiones, nos regimos por el asamblearismo y la autogestión.

VALORES y PRINCIPIOS EDUCATIVOS: cada persona es protagonista activo en su proceso de aprendizaje. Nos adherimos como comunidad a los valores cooperativos de ayuda mutua, responsabilidad, democracia, igualdad, equidad y solidaridad.

Todo esto es posible gracias a nuestro equipo pedagógico, acompañado del trabajo de las familias. Al menos un miembro de cada una de las familias integrantes del proyecto, forma parte de alguno de los equipos de trabajo en los que se organizan las tareas de la asociación. El apoyo mutuo y la cooperación son dos de nuestros pilares.

1. El proceso de desarrollo: El desarrollo del ser humano es un proceso que parte del interior del individuo en interacción con el entorno. Se respeta el derecho intrínseco del ser humano de hacer su propio camino.

2. La educación a través del respeto a las necesidades, los ritmos y la intimidad de cada una de las personas (Autonomía, individualidad y respeto): Respeto profundo al niño, en sus diferencias individuales, en sus decisiones. Las etapas del desarrollo no se encuentran en el mismo punto en todas las niñas de una misma edad. Es importante atender el proceso y no forzar aquello para lo que el niño no esté madurativamente preparado. Por este motivo realizamos actividades en grupos heterogéneos atendiendo procesos y no respondiendo al criterio de edad. En El Árbol de Ayelén partimos que de que todos somos diversos. Contemplando la diversidad como un factor de enriquecimiento. Nos acercamos más al concepto de Inclusión, donde todas se sienten incluidas porque reciben dentro de ella lo que necesitan, y perciben y comprueban que no sólo reciben sino que también pueden aportar.

3. La autonomía: Permitir y facilitar que el niño desarrolle aquellas tareas que es capaz de hacer.

4. La convivencia (Socialización): La construcción de relaciones humanas plenas es a la vez medio y fin de la educación. La niña percibe a la otra y a las otras estableciendo lazos y sus propias reglas de organización en pequeños grupos y en grupos más grandes con normas de convivencia claras y delimitadas.

5. Libertad y límites: Libertad como compromiso con los otros y su entorno, sin una imposición externa. Límites y responsabilidad determinando un marco de respeto a la individualidad y la colectividad. Límites relacionados con la seguridad y la convivencia, para asegurar un clima constructivo.

6. El ambiente: Proporcionar ambientes preparados que atiendan las necesidades auténticas de los niños y que les permitan la libre exploración y manipulación.

7. No se juzga: No se castiga, no se juzga ni se premia.

8. Las familias: La inclusión y participación de las familias es un elemento fundamental. Se consideran el principal elemento en la crianza y educación de los niños.

9. Ratios: Espacios poco masificados, con una ratio promedio de un adulto para cada seis/diez niños. El agrupamiento de las niñas se crea en función de los propios intereses y necesidades.

10. Acompañantes: El Papel de las personas adultas es acompañar (observar y facilitar procesos de desarrollo, ofrecer seguridad y cariño). Nuestra intervención pretende conducir al niño a la independencia. Es un facilitador de los útiles y elementos necesarios para el desarrollo de conocimientos y habilidades.

11. Importancia del proceso frente a los objetivos de aprendizaje.

12. Confianza: En el ser humano, en las relaciones, en la vida… Cada ser es único y tal y como es y así se acepta. Esta actitud al guiar nuestras interacciones produce efectos maravillosos en el desarrollo de la autoestima, la autonomía y las capacidades individuales de cada uno.

13. El juego como herramienta de aprendizaje: Porque a partir del juego y de la experimentación sensorial-afectiva los niños aprenden a respetarse mutuamente, a elegir por sí mismos, a ver la motivación para realizar las actividades desde su interior y no como algo impuesto desde el exterior.

14. La naturaleza: La naturaleza es el entorno mejor preparado. Ofrecer a nuestras hijas e hijos la posibilidad de jugar a diario en un entorno natural es cuidar su posterior desarrollo cognitivo, su capacidad de asombro, su creatividad, su capacidad de resolución de conflictos y mucho más.

15. La educación para la paz: Esto lleva implícitos otros valores como: justicia, entendimiento de la ciudadanía, la asamblea como medio de interacción, la convivencia, la escucha activa en la resolución de conflictos, solidaridad, respeto, cooperación, autonomía, amor a la verdad…