La palabra como herramienta… de cambio o no… (Reflexiones tardías tras una asamblea muy enriquecedora)


Hasta que los leones tengan sus propios historiadores, 
las historias de las cacerías las seguirán escribiendo los cazadores.
            Proverbio africano

 
En qué momento y por qué motivo hay palabras que, no sólo han perdido su significado original, sino que han venido ha significar conceptos contrapuestos a los que en su origen tenían. Por ejemplo, imbécil en su origen significaba el que no tiene báculo, el salario viene del pago en sal, la concordia era unir los corazones, recordar significaba volver a pasar por el corazón y competir, ir junt@s a una misma meta.

George Lakoff sostiene que todas las palabras se definen en relación a marcos conceptuales, que se activan inconscientemente en nuestro cerebro, y que nos ayudan a conformar nuestra manera de ver y entender el mundo. Cuando se oye una palabra, se activa en el cerebro su marco, o colección de marcos. Cambiar el marco es cambiar la forma de entender el mundo. Puesto que el lenguaje activa los marcos, los nuevos marcos que nos llevan a entender la realidad de una manera diferente, requieren de un nuevo lenguaje. Pensar de modo diferente exige hablar de forma diferente.

Ahora nos puede quedar claro que el que tiene la potestad de nombrar o renombrar está en una posición de preeminencia con respecto a los demás, tiene la increíble capacidad de reinterpretar la realidad para los demás, nos libera de esa pesada responsabilidad. Por ejemplo, que la RAE haya sido durante 300 años una entidad muy conservadora, integrada por hombres pertenecientes a las élites de las sociedades de su tiempo, la ha convertido en un mastodonte lento que no ha sabido adaptarse, por ejemplo, a la visibilización de la discriminación de laa mujer en el uso del lenguaje castellano. Sólo habría que remitirse a los últimos casos de los lúcidos (y también lucidos) comentarios de algunos académicos, y que ninguno de sus compañeros ni de sus 8 compañeras, han hecho demasiado ruido al respecto, pidiendo algún tipo de rectificación.

Nombrar es marcar un camino, es un cauce que se ha establecido por el que transitamos, del que puede resultar difícil salir, el cauce puede fácilmente convertirse en una cárcel. Nombrar o crear estereotipos, y conseguir que lleguen al público por diferentes medios, de manera continua y repetitiva, hace que las sinapsis neuronales de nuestros cerebros establezcan nuevos marcos conceptuales, y que cada vez que ese nombre o estereotipo aparezca nos llevará a interpretar la realidad de una manera concreta. Solo miramos lo que vemos y lo que vemos es aquello que hemos aprendido a ver. Pero a pesar de la importancia de estas representaciones, siempre habrá un mundo real al margen de ellas, ya que una misma realidad puede ser interpretada de variadas maneras. Quizá la manera más acertada de representar la realidad, sea definir lo real de manera colectiva, donde tod@s intervengamos en la conceptualización de un espacio donde quepamos tod@s.

La manera con la que utilizamos el lenguaje nos sirve para articular la realidad que nos rodea.

Si deseamos que nuestr@s hij@s busquen el éxito personal a toda costa, deberemos usar un lenguaje determinado; si por el contrario deseamos que nuestr@s hij@svivan y desarrollen sus actividades vitales a través de la solidaridad y el apoyo mutuo, deberemos usar un lenguaje bien diferente que al del primer caso, un lenguaje que muy probablemente nos cueste adquirir y que en algunos momentos quizá nos parezca que estemos usando un nuevo idioma…

Cèline Hameury, formadora Montessori, hace alarde en el documental “Enséñame pero bonito” [enlace al documental] de que los creadores de Google y Amazon, entre otros nuevos empresarios de éxito, estudiaron en escuelas de este tipo, no sé exactamente si se refiere a escuelas Montessori en concreto o a escuelas libres más en general.

Queremos que nuestr@s hij@ssean creativas? Creo que tod@s estamos de acuerdo en esta respuesta.

Queremos que nuestr@s hij@sse hagan mega millonarias a costa de  imponer una infra precariedad laboral a sus trabajador@s, de evadir impuestos, de luchar por nichos de mercado a cualquier precio…? Yo aquí la respuesta la tengo muy clara y es no, no quiero.

En la sociedad en la que vivimos y en la que hemos sido educados, el lenguaje y los estereotipos establecidos, son utilizados de manera repetitiva y asfixiante, incluso de manera agresiva… Si queremos contrarrestrar esta ingerencia de alguna manera, es una decisión que debemos tomar entre tod@s…

Marcos papá ayelenero.

[En este texto hay citas, textuales o no, de “No pienses en un elefante” de GeorgeLakoff (acceso a texto completo en pdf y de) “El gobierno de las palabras” de J. C. Monedero (acceso a índice y prólogo).]



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