Luz, Magia, Inspiración


Me siento frente al ordenador, y miro algunos minutos la pantalla en blanco, y no se como empezar, sin embargo a mi cabeza acuden imágenes de la crianza de mis hijos, se entremezclan momentos de los mas hermosos de mi vida, con situaciones de tensión, irritación o enfado, al mismo tiempo que observo a mis hijos en este mismo instante y vuelvo una vez mas a quedarme maravillada y enamorada como aquel hermoso día en que los sentí por primera vez y los comencé a amar.

A mi primer hijo, le agradezco su mirada limpia y pura con la que me mira sin miedo, su amor y verdad, su sonrisa, sus negaciones y sus crisis que me enseñan a superar las mías, pero sobre todo haber sido la fuente de inspiración para uno de los grandes proyectos en los que me he visto trabajando, por dentro y por fuera, “El Árbol de Ayelén“.

Sin darnos cuenta se convirtió en una nueva manera de hablar y comunicarnos, y no fue fácil, porque a ciegas y sin saber al principio, di pasos junto a ti, mi hijo, al que debo mi transformación también como mujer adulta y como madre, grandiosa palabra y que difícil de ejercitar.

Estaba claro que habíamos decidido, por fantasía y al mismo tiempo por necesidad,  a criar de manera consciente, y en esas estamos a día de hoy 6 años y medio después.

Hoy ese árbol ha cambiado y crecido junto a nosotros, también junto a la llegada de mi segundo hijo, que me salvo de una catástrofe interior, y lo sigue haciendo a cada instante que sonríe.

Tuve la oportunidad hace solo unos días, de poder compartir una mañana entera, en ese micro espacio sagrado, llamado “El Árbol de Ayelén“, al lado de mi hijo, y allí pude observarle, sin que el me viese, como cuando uno mira por un agujerito, estar con él me ha acercado un poco más a su mundo, a sus crisis y frustraciones de niño, a los enfados entre amigos, las risas, y los llantos compartidos con unos brazos que siembran amor y comprensión, muchas veces la que a mi me falta en casa, por mil y una razones, fogones encendidos, tiempo de teta con el pequeño, sueño, cansancio acumulado, aún así siempre hay algo que siento se me escapa…

¿Más días de Ayelen?, para interiorizar, para seguir con el aprendizaje, más sentir, más amar, más acción, más corazón.

Gracias cachorros, porque la gran transformación ha llegado de vuestra mano, gracias Ayelén por ser espacio, tribu y guarida de llantos y achuchones.

Mama de “El Árbol de Ayelén“

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